Gracias a la vida.

En Ecuador…

Este verano ha sido un tiempo de salir de la zona de confort, de probar a ir un poco más allá de la estructura comedida de la personalidad.

Tenía tantas ganas de hacer cosas nuevas, pasar tiempo sola, conocer otras gentes, ver otros paisajes, estar en la naturaleza. Y ahí estaban las estructuras mentales poniendo trabas, sacando miedo de todos los cajones, y haciéndome sentir que a donde iba yo.

Necesitaba darle alas a las ganas de bailar, de dejarme llevar por la brújula de adentro, de seguir mi propio ritmo sin más, de descansar: de los espacios, de las personas, de mi casa y de las actividades habituales, de mi misma. Y no conozco nada mejor para eso que viajar .
Varias veces había viajado sola a otro país, pero este año estaba yo más temerosa, a la vez más necesitada de este salir de este miedo y del desafío de afrontarlo con las propias herramientas.

A veces la vida cuando quiero algo con intensidad, es generosa y abre camino. Así fue allanando la llegada y encontré un buen vuelo. La llegada al país fue suave, un señor serio me esperaba en el aeropuerto para llevarme a casa de una familia de Ecuador. Después de más de 11 horas de vuelo me faltó darle un abrazo de oso.
Estaba tan contenta en ese momento subiendo la montaña hacia el León Dormido, fue la primera sensación de que había elegido bien el lugar.

Una vez en el viaje, el miedo iba desmitificandose y otras emociones me hacian sentir viva , abrir los ojos a nuevos paisajes, gentes, formas, a reconocer otras partes de mi que no conocía tanto, a dejarme sacar a bailar en la playa, a seguir el instinto, a escuchar los sueños, a mantenerme firme, a dejarme cuidar…. a veces el corazón rebosaba alegría de ver como me daba estos permisos.

Podía sentir el miedo, atravesarlo y mirarlo desde atrás dándome cuenta que eran ilusiones que me había creído.

Me encontré en Ecuador gente sencilla, amable y silenciosa, mucha naturaleza virgen aún… y me encontré conmigo misma y una confianza nueva se ha asentado, es posible crear una vida como un desea, a veces una no sabe que forma tomaran sus deseos, solo comenzar y mantenerse en lo que una se siente viva.

Gracias Lilibeth por enseñarme en el día a día del cole tantas cosas de Ecuador.
Gracias al León Dormido por poder ir a beber de tanta honestidad y corazón.
Gracias a Astiko por crear el espacio  donde remate el verano, y volví a casa con un espacio a dentro que me acompaña.

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1 comentario en “En Ecuador…”

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